El precio de la tortilla en México sube por el aumento en insumos como el maíz, energía y transporte, impactando la economía familiar.
De acuerdo con reportes recientes, el kilo de tortilla se vende en promedio en 23.7 pesos en zonas urbanas, aunque en ciudades del norte como Mexicali, Hermosillo y Ciudad Acuña, el precio ya alcanza hasta los 35 pesos por kilo.
En otras regiones, como Guadalajara, el incremento también es evidente. En colonias tradicionales como Santa Tere, el precio ha llegado hasta los 30 pesos, reflejando la presión que enfrentan las tortillerías.

¿Por qué está subiendo el precio?
El aumento responde principalmente al encarecimiento de los insumos. El presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López García, estimó que el kilo podría subir entre 2 y 4 pesos adicionales en las próximas semanas.
Uno de los factores clave es el incremento en el costo de la harina de maíz. La empresa Maseca anunció que, a partir del 15 de abril, el precio por tonelada aumentará en 450 pesos, lo que representa aproximadamente 25 centavos más por kilo.
A esto se suman otros costos como:
- Energía eléctrica y gas
- Transporte y logística
- Mano de obra
- Inflación general en alimentos

Sin control de precios
A diferencia de otros productos, el precio de la tortilla no está regulado por el gobierno, por lo que cada establecimiento puede ajustarlo según sus costos.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) no tiene facultades para sancionar o cerrar tortillerías por aumentos derivados del encarecimiento de insumos, lo que deja el precio sujeto a las condiciones del mercado.
Impacto en la economía familiar
La tortilla es un alimento esencial en México, por lo que cualquier incremento afecta directamente el gasto diario de millones de familias.
Especialistas advierten que, si continúan las presiones en costos, el precio podría seguir aumentando de forma gradual, especialmente en zonas con alta demanda o actividad turística.