El presente Código de Ética establece los principios, valores y lineamientos que deben guiar la relación entre MERA, sus Proveedores y sus Clientes, asegurando que todas las interacciones se desarrollen con transparencia, responsabilidad y respeto, promoviendo el cumplimiento de las leyes y normas aplicables en materia de derechos humanos, laborales, ambientales, anticorrupción, antiterrorismo y prevención de lavado de dinero.
MERA reconoce que el respeto a los derechos humanos es un pilar fundamental de cualquier relación comercial. Por ello, Proveedores y Clientes deben asegurar que, en el desarrollo de sus actividades, se garantice la dignidad, la igualdad y la libertad de todas las personas. Esto implica la prohibición absoluta de prácticas como el trabajo infantil, el trabajo forzoso o la trata de personas. Se deben establecer condiciones que aseguren la no discriminación, la inclusión y la equidad, evitando cualquier trato desigual por motivos de género, edad, etnia, religión, orientación sexual, discapacidad u otra condición personal.
Asimismo, se promueve un entorno en el que prevalezca la tolerancia y el respeto mutuo, garantizando que toda persona vinculada a la cadena de valor de MERA pueda desarrollar su trabajo en condiciones que salvaguarden su integridad física, emocional y moral.
El compromiso con los derechos laborales constituye una extensión del respeto a la dignidad humana. Proveedores y Clientes deben garantizar que las condiciones laborales cumplan con las normativas locales e internacionales, ofreciendo un entorno de trabajo seguro y saludable. Las condiciones de contratación deben ser claras, justas y no deben dar lugar a explotación, abuso o prácticas que vulneren la estabilidad laboral. Se rechaza el acoso en cualquiera de sus manifestaciones y se fomenta una cultura de respeto en el entorno de trabajo. Además, se alienta a que las organizaciones promuevan la capacitación, el desarrollo profesional y un equilibrio adecuado entre la vida laboral y personal de sus colaboradores.
MERA considera el cuidado del medio ambiente como una responsabilidad compartida. Las actividades comerciales deben realizarse minimizando el impacto ambiental y cumpliendo de manera estricta con la normativa vigente en materia ecológica. Esto implica la adopción de prácticas responsables en el uso de los recursos naturales, fomentando la eficiencia energética, el uso racional del agua y la adecuada gestión de residuos. Se deben evitar prácticas que provoquen contaminación del aire, suelo o agua, y en la medida de lo posible, promover tecnologías limpias, procesos circulares y políticas de reciclaje. MERA espera que sus Proveedores y Clientes compartan la visión de que la sostenibilidad no es solo una obligación legal, sino un compromiso ético con las generaciones futuras. La responsabilidad ambiental es inseparable de la competitividad y debe ser vista como una oportunidad para generar valor compartido.
La integridad en los negocios constituye un principio irrenunciable para MERA, sus Proveedores y/o Clientes. En este sentido, se rechaza categóricamente cualquier forma de corrupción, incluyendo el soborno, la extorsión, el fraude, el tráfico de influencias, el pago indebido a servidores públicos, así como cualquier práctica desleal que pretenda obtener un beneficio ilícito o impropio. Todas las actividades desarrolladas en el marco de las relaciones comerciales y/o contractuales deberán apegarse estrictamente a la legalidad y observar lo dispuesto en la Ley General de Responsabilidades Administrativas de los Estados Unidos Mexicanos, la Foreign Corrupt Practices Act (FCPA) de los Estados Unidos de América, la UK Bribery Act del Reino Unido, y cualquier otra norma nacional o internacional aplicable en materia de anticorrupción. En este marco, MERA, sus Proveedores y/o Clientes declaran que ni ellas ni sus agentes, representantes, empleados o terceros que actúen en su nombre han realizado, ni realizarán, promesas, ofrecimientos o entregas de dinero, bienes o cualquier objeto de valor a servidores públicos, partidos políticos o particulares, con el fin de obtener o retener negocios, asegurar ventajas indebidas o influir en decisiones oficiales.
MERA mantiene una política de cero tolerancia frente a cualquier forma de vínculo con organizaciones terroristas, grupos criminales o de delincuencia organizada, incluyendo redes de narcotráfico. Ni Proveedores ni Clientes podrán, de manera directa o indirecta, colaborar, financiar, facilitar, apoyar, encubrir o participar en actividades que tengan por objeto o efecto la preparación, planeación o ejecución de actos de terrorismo, así como actividades relacionadas con el crimen organizado en cualquiera de sus modalidades. Este compromiso se fundamenta en la observancia de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, el Código Penal Federal, así como en tratados y convenios internacionales en materia de prevención y combate al terrorismo, entre ellos la Anti-Terrorism Act (ATA) de los Estados Unidos de América. Asimismo, se establece la obligación de realizar una debida diligencia exhaustiva respecto de las operaciones, relaciones comerciales y contrapartes, a fin de garantizar que los recursos, bienes o servicios no se destinen a actividades ilícitas. Ninguna de las partes podrá mantener relaciones de negocio con personas físicas o morales que se encuentren en listas de sanciones internacionales o nacionales, emitidas por organismos como las Naciones Unidas, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la Unión Europea, el Reino Unido o autoridades competentes en México. MERA manifiesta que no mantiene relaciones con entidades en países sancionados como Irán, Corea del Norte, Siria o Sudán.
La prevención del lavado de dinero y del financiamiento al terrorismo constituye una prioridad estratégica dentro de las operaciones de MERA. Se exige que todos los recursos tengan un origen legítimo, comprobable y libre de vínculos ilícitos. MERA prohíbe operaciones ficticias o sin justificación económica y promueve políticas KYC y KYP. En caso de detectar operaciones sospechosas, deberán reportarse a las autoridades conforme a la legislación aplicable.
MERA reconoce la importancia de garantizar que cualquier posible incumplimiento de este Código pueda ser identificado y atendido de manera oportuna, confidencial y segura. Todos los reportes serán tratados con imparcialidad y sin represalias.
El incumplimiento será considerado una violación grave que puede comprometer la relación comercial.
El presente Código de Ética refleja el firme compromiso de MERA, sus Proveedores y Clientes con la legalidad, la integridad, la transparencia y la sostenibilidad en todas las relaciones comerciales y contractuales.
MERA espera que todas las partes actúen con coherencia entre sus valores y sus acciones, fomentando un entorno de confianza, respeto y profesionalismo, generando valor compartido.